tal vez me dicen que alguna vez fui niño que, máquina de escribir al hombro corrí cuestabajo por empedrados y banquetas desparejas y llegué con los abuelos y les conté de los golpes, ejercicios y dictados y ellos decían 'qué bien, eso está muy bien m'hijo querido' y aquellas palabras paliaban un poco el dolor por un padre ausente, una madre callada y triste, y unos hermanos bulliciosos, felices y solos, bulliciosamente solos me dicen que alguna vez lloré volteado hacia la pared cargada de medianoche y rocío y por la mañana esperaba aquel rasguño de canela hervida con el café antes de ir a la escuela y escapar de ese purgatorio que entonces llamaba casa ¡me dicen tantas cosas! menc...
La letra mata. El Espíritu vivifica. Escribir, transfigura.