El 8 de febrero recibí, gracias al algoritmo de cierta ‘red social’, una sugerencia para reproducir un clip de video. En este, un contrabajista exultante acompañaba con movimientos desenfadados y rítmicos la línea asignada a su instrumento. El video mostraba el siguiente texto en inglés: If you don’t know to play with this kind of energy, You’re in the wrong place! Movido por la curiosidad, leí los comentarios sobre el clip y algún usuario me permitió saber el nombre del intérprete. Nicholas Baldock. Se refería a él como colega, maestro e intérprete jovial, de carácter agradable y confesaba no tener noticias suyas desde hacía algún tiempo ya. En ese momento, comencé a escribir los primeros compases de la Suite que aquí se ofrece, pensando en esa manera tan particular de interpretar la música en ese instrumento. Mis acercamientos personales al contrabajo no pasan de la escucha de algunas composiciones, desde los Conciertos de Bottesini, algunas composiciones aparecidas en el sello hat[n...
Un libro. A Ana M. Gutiérrez, Adán Balcázar y Jesús H. Olague. "El primer estante del librero principal no está vacío", le dijeron antes de entregarle la llave. El bibliotecario entró en el recinto y miró diecisiete libreros altos, con cinco estantes cada uno, todos llenos, con la única excepción del primero. Allí estaba contenida toda la literatura nacional de los últimos cincuenta años, representados por obras y autores reconocidos. Detuvo la vista en el estante más alto de aquel librero, y no vio un solo volumen. Pensó que era una broma del bibliotecario anterior, y se dispuso a realizar sus labores. El cargo computaba un máximo de veinticinco años de servicio y, con treinta años recién cumplidos, sabía que pasaría allí la mayor parte de su vida adulta y si el destino le era propicio, sin mayores sobresaltos. Preparó un café y se dirigió al escritorio que se le asignó. En un abrir y cerrar de ojos, cambiaron la computadora, la lámpara, ...